miércoles, 25 de septiembre de 2013

Animación a la lectura

Desde que abrí los ojos a las letras, todo lo que me rodeaba estaba bordado de grafías que representaban una lengua que aún no hablaba: las letras que aparecían en los carteles de bienvenida a la fiesta de mi pueblo, las letras que aparecían en el nombre de las oficinas del municipio, las letras que aparecían sobre el empaque de los chicles “Motitas” de mi infancia y las letras que fui aprendiendo a trazar con temblor sobre mi primer cuaderno, representaban palabras del español, solo del español o bueno, algunas veces palabras en inglés. Nunca vi palabras escritas en la lengua que yo hablaba en los espacios públicos. Los especialistas en alfabetización, o al menos eso creí entender, sostienen que este proceso comienza desde el mismo momento en el que los estímulos gráficos nos invaden, desde el momento en el que las letras nos inundan y no en el momento en el que se las puede decodificar, no en el momento en el que se pueden leer o escribir. La alfabetización comienza desde que nos vemos en medio del mar de grafías, desde que los paisajes gráficos se erigen ante nuestra mirada. Vivimos en ambientes letrados: el cartón de la leche, los anuncios en las carreteras, la publicidad y los nombres de los lugares; todos forman parte del paisaje gráfico solo que este paisaje solo puede observarse a través de los lentes del español. En la mayoría de las comunidades en las que se habla una lengua indígena, el paisaje gráfico rara vez se encuentra en la lengua materna de la mayoría de sus habitantes; es como si en la Ciudad de México, todos los elementos escritos, desde la etiqueta de un refresco hasta los anuncios de una carretera, estuvieran en alemán y no en español. En pocos espacios es tan evidente la relación desigual entre las lenguas de México, solo una de ellas inunda el paisaje gráfico, solo una de ellas, no importa en qué región o lugar, puede codificarse en grafías, en letras, en abecedarios. En el desarrollo de la lengua escrita para muchas lenguas indígenas, se hace necesario la búsqueda de un mayor equilibrio en el paisaje gráfico, el paisaje de letras que contemplamos cotidianamente. La alfabetización en nuestras lenguas requiere que las personas que están en ese proceso puedan deducir de su ambiente palabras en su lengua materna, que puedan recibir estímulos visuales y gráficos en una lengua que no solo sea el español. La lengua representada en el paisaje gráfico adquiere un gran valor simbólico y el respeto por la diversidad de las lenguas necesariamente implica una mejor representatividad en el mundo de las letras y las grafías. Equilibrar el paisaje gráfico en las comunidades en las que se habla una lengua indígena y en las ciudades en las que se hablan muchas lenguas distintas es tarea fundamental. Tengo la esperanza de que en la Ciudad de Oaxaca los espacios públicos pronto tengan más elementos gráficos en zapoteco del Valle además de español e inglés. - See more at: http://estepais.com/site/?p=46697#sthash.cPyEwkUl.dpuf

No hay comentarios:

Publicar un comentario